Si has estado comparando portátiles en 2026, hay una pieza del precio que merece más atención de la habitual: la memoria.
No porque la IA «se esté robando toda la RAM del mundo», como a veces se resume, sino porque el auge de infraestructura de IA está cambiando las prioridades de producción. Los fabricantes pueden dedicar capacidad a memoria para servidores y productos de mayor margen, y esa reasignación termina afectando la oferta disponible para PC y otros dispositivos.
La diferencia parece técnica, pero llega hasta la tienda.
Qué muestran los datos de memoria en 2026
TrendForce informó que los precios contractuales de DRAM convencional subieron aproximadamente 93%–98% trimestre contra trimestre en el primer trimestre de 2026, en un mercado con inventarios muy bajos y mayor prioridad para memoria de servidores.
Para el tercer trimestre, la firma proyectó otra subida de 13%–18% en DRAM convencional y de 10%–15% en NAND Flash. Lo interesante es que el propio informe ya señala un límite: los precios están tan altos que la demanda de consumidores empieza a resentirse.
Fuente: TrendForce, 3 de julio de 2026.

Por qué la IA afecta una pieza que también usa tu portátil
Los centros de datos no compran exactamente los mismos módulos que un portátil. El vínculo está más arriba, en la capacidad de los fabricantes y en qué productos priorizan.
TrendForce ha descrito durante 2026 una reasignación de capacidad hacia aplicaciones de servidor. Cuando la producción más rentable recibe prioridad, la memoria para PC compite por una oferta más ajustada y los fabricantes de equipos terminan absorbiendo costos mayores.
Eso es bastante más preciso que decir que «X% de toda la memoria va a IA». El mercado tiene categorías distintas —HBM, RDIMM, PC DRAM, móvil, NAND— y mezclarlas en un solo porcentaje produce titulares fáciles pero una explicación pobre.
¿Eso significa que todos los portátiles subieron lo mismo?
No.
El precio final de un portátil depende también de CPU, pantalla, almacenamiento, aranceles, inventarios previos, promociones, tipo de cambio y estrategia de cada marca. Dos fabricantes pueden recibir el mismo aumento de memoria y trasladarlo de forma distinta.
TrendForce sí anticipó que los mayores costos de componentes irían llegando a los inventarios y presionarían al alza los precios minoristas de notebooks durante 2026. Eso respalda la dirección del movimiento, pero no una cifra universal del tipo «todos cuestan 500 dólares más».
Una parte importante: el ritmo de subida puede moderarse
El mercado no está diciendo simplemente «subirá sin parar».
Para el tercer trimestre, TrendForce proyectó aumentos todavía fuertes pero más moderados que en trimestres anteriores, precisamente porque los precios elevados están debilitando la demanda de PC y teléfonos. Para finales de 2026, la capacidad orientada a servidores sigue dando soporte a precios altos, pero una demanda de consumo más débil puede frenar nuevas escaladas.
Ese matiz cambia la recomendación de compra.
Entonces, ¿comprar ahora o esperar?
Si tu portátil actual está fallando y necesitas reemplazarlo, no veo una razón sólida para posponer la compra únicamente esperando un desplome rápido de la memoria. Los datos de 2026 no apuntan a eso.
Pero tampoco compraría hoy solo por miedo a que «mañana todo será muchísimo más caro». El mercado ya está encontrando resistencia de los consumidores y las promociones de cada fabricante pueden pesar más que el precio spot de un chip.
| Situación | Qué tiene más sentido |
|---|---|
| El equipo actual ya limita trabajo o estudio | Comprar cuando encuentres una configuración y precio razonables. |
| La mejora es opcional | Esperar promociones concretas; no asumir ni un desplome ni una subida infinita. |
| Necesitas mucha RAM | Comparar el precio de fábrica frente a modelos ampliables después. |
| Compras en moneda distinta al dólar | Separar efecto de memoria, tipo de cambio e impuestos antes de comparar. |
La configuración importa más que el titular
En un mercado de memoria cara, pagar por 32 GB o 64 GB soldados de fábrica puede tener una prima fuerte. Si el portátil permite ampliar RAM o almacenamiento después, esa flexibilidad tiene más valor que en un año de componentes baratos.
También conviene distinguir RAM de SSD. Ambos mercados están bajo presión, pero responden a segmentos y dinámicas diferentes. Un equipo con memoria soldada obliga a tomar toda la decisión hoy; uno ampliable permite repartirla.

La historia real de 2026 no es que la IA haya añadido exactamente 500 dólares a tu próximo portátil. Es más interesante: el gasto en infraestructura está cambiando la economía de componentes que durante años tratamos como commodities relativamente invisibles.
Y cuando esa economía cambia, comparar configuraciones, capacidad de ampliación y promociones importa más que esperar una fecha mágica en la que «la RAM vuelva a la normalidad».
